Esto no tiene nada que ver con Pink Floyd aunque empiece igual que su album, The Dark Side of the Moon. ( A los Pink Floyd los dejo para más adelante.)
Este lado oscuro al que me refiero ahora es mucho más íntimo, más personal, aquí no cabe Us and them, aquí solo cabe uno mismo. Y sí a eso que estáis pensando me refiero. A ese lado oscuro que todos tenemos, a ese yo interior que tenemos en lo más hondo de nuestro pensamiento y que jamás revelaremos a nadie. Por supuesto es algo que se va renovando y que por lo tanto es cambiante, forma parte de la base de nuestras emociones y pensamientos y por eso muchas veces está casi en el infierno.
Infierno porque muchas veces hace referencia a pensamientos indecibles y que incluso nos pueden llegar a avergonzarnos a nosotros mismos. Quién no se ha preguntado alguna vez a sí mismo: “Cómo he sido capaz de pensar esto”, “¿me estaré volviendo loco?”. Imaginaros si tenemos pensamientos raros que hasta somos capaces de atribuirlos a la locura. Y no, no tiene nada que ver con la locura, solo tiene que ver con nuestra capacidad de emitir pensamientos.
En el fondo es una válvula de escape que tenemos, es una guarida para nosotros mismos. Ese lado oscuro no deja de ser también nuestro OTRO YO. Sí, sí, nuestro yo oscuro, nuestro yo que nadie conoce y que también es responsable de ser como somos que no tiene por qué coincidir en cómo nos ven los demás.
Ese lado oscuro, privado, insondable, inalcanzable para los demás que, tan solo hablar de él, ya nos da grima, nos repele y nos hace cambiar de conversación, si más no, por lo menos nos obliga a mentir o a ser más hipócritas de lo que somos, si a alguien se le ocurre someternos a un tercer grado.
Es tan íntimo que ya no me atrevo a seguir ahondando en más en mi interior para poder exteriorizarlo más. Lo dejo aquí. Amén.
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